Mi luz no necesita tu permiso
- Jul 3
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Dicen que quien más te conoce es quien más te apoya.
Ojalá siempre fuera así.
Pero a veces las personas más cercanas también son las primeras en cuestionarte, en minimizar tus sueños o en hacer comentarios que parecen pequeños, pero pesan mucho.
Lo curioso es que muchas veces el golpe no viene de un desconocido.
Viene de alguien cuya opinión sí te importa.
Y duele.
Porque nunca esperaste que quien estaba tan cerca fuera quien intentara hacerte dudar de ti.
Con el tiempo entendí que no todo el mundo va a celebrar tu crecimiento.
Habrá personas que, consciente o inconscientemente, intentarán apagar tu entusiasmo, cuestionar tus proyectos o sembrar dudas donde antes solo había ilusión.
No porque tus sueños sean malos.
Sino porque tu luz puede incomodar a quien todavía no ha encontrado la suya.
Y eso ya no es mi responsabilidad.
Mi responsabilidad es seguir escribiendo.
Seguir creando.
Seguir intentando.
Seguir creyendo en mí, incluso cuando otros no lo hagan.
Ya no voy a pedir permiso para ser quien soy.
Ya no voy a esconder mis ideas para que otros se sientan cómodos.
Mi voz es mía.
Mi historia es mía.
Y mi luz también.
Al que le guste, gracias por caminar conmigo.
Y al que no...
También está bien.
Porque aprendí que apagar mi luz nunca hará que la de alguien más brille.
Y yo no nací para vivir con el brillo bajito por miedo a incomodar a los demás.

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